Desde el momento que escuché tu voy, hoy en el teléfono,
Todas las imágenes de ti me han perseguido.
Sentí tus pasos atrás de los míos mientras volvía a casa,
Tu perfume que me seguía por el jardín queriendo atraparme.
Estabas en las galletas que encontré en la alacena
y en el cardamomo de mi té cuando despedí la tarde.
Pude verte en los cristales de mi ventana antes de abrirla.
Escuchar a lo lejos los cascos de tu caballo en Transilvania
Dicen que los seres atemporales no existen.
Quién si no tú para negarlo.
No quiero tener miedo, soy valiente
domingo, 30 de octubre de 2011
jueves, 20 de octubre de 2011
Alicia y Delmira
Alicia se encontró con Delmira, la bebió por muchos años, luego escribió un libro con tinta Delmirada.
Los ojos de Alicia brillaron cuando tuvo el libro en las manos; me lo contó Francisco la otra tarde.
Anoche al cerrar los ojos vi la sonrisa de Delmira al sentirse renacer en otra mujer uruguaya.
Para vivir necesito del valor de ellas por eso las leo y las descifro. Me tienen fascinada.
En Amarte se da la maravilla lo que pasa permanece. Ven este Domingo a comprobarlo.
sábado, 17 de septiembre de 2011
Proverbio Yayaanense
Cree más en quien regresa que en quien nunca se ha ido.
Caminos de ida hay muchos de vuelta no más que uno.
Proverbio Yayaanense.
Cree más en quienes vuelven que en quienes nunca se han ido;
Cree más en quienes vuelven que en quienes nunca se han ido;
el camino de ida puede ser cualquiera, el de regreso es sólo uno.
el camino de ida puede ser cualquiera, el de regreso es sólo uno.
Proverbio Yayanense
¡A M A R T E !
jueves, 15 de septiembre de 2011
Helena y Jorge
Helena hoy estaría muy triste, mucho más de lo que yo estoy.
La imagino en su mecedora con el periódico en la mano mirando la foto.
Buscaría el disco Ele Pe y lo sacudiría, trataría de encender el aparato.
Nosotras la observaríamos y trataríamos de distraerla pidiendole un cuento.
Tal vez uno de fantasmas y aparecidos, ella no sonreiría; ni sacaría el libro.
Recortaría la foto del Diario y la guardaría en su ropero
para mirarla a solas o mientras se polveara como sin darse cuenta.
Pero Helena no está, ni la mecedora, ni nosotras, ni el disco, ni el periódico.
Tengo la voz de él y el amor de ella, ese que nunca decía.
Ya no somos la abuela y las niñas.
Jorge tampoco está, también se ha ido. Hoy.
La imagino en su mecedora con el periódico en la mano mirando la foto.
Buscaría el disco Ele Pe y lo sacudiría, trataría de encender el aparato.
Nosotras la observaríamos y trataríamos de distraerla pidiendole un cuento.
Tal vez uno de fantasmas y aparecidos, ella no sonreiría; ni sacaría el libro.
Recortaría la foto del Diario y la guardaría en su ropero
para mirarla a solas o mientras se polveara como sin darse cuenta.
Pero Helena no está, ni la mecedora, ni nosotras, ni el disco, ni el periódico.
Tengo la voz de él y el amor de ella, ese que nunca decía.
Ya no somos la abuela y las niñas.
Jorge tampoco está, también se ha ido. Hoy.
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