miércoles, 26 de septiembre de 2012

Sueño Caribe



 Soñé con una isla donde el sol caía en cascada,
donde el vapor de agua salía de las piedras,
donde un hombre oscuro reía sin dientes y se convertía en luz.
Imagino que es el lugar donde algún pirata quiso desistir.
Yo colgué una onírica hamaca y fui feliz en la montaña,
entre el verde y el oro, ya no tuve miedo bajo una lluvia fina.
Cuando desperté comprobé que la isla eras tú.
Yo era el pirata.
 
 
 
 
María José Moreno
 
 
 



Fotografía:                      María José Moreno

martes, 14 de agosto de 2012

Cambié Margaritas por Flores de Mayo

Cambié Margaritas por Flores de Mayo

No se ha marchitado el racimo de flores de mayo que dio el arbolito por primera vez.

Los basiliscos siguen persiguiendose en el jardín y los guekos adentro de la casa.

El pájaro amarillo como cada mañana, insiste en pasar a través del cristal de la ventana.

Sigue siendo Primavera...

Vuelvo a dormirme tranquila, ya no tengo frío.



"Estoy en Yayaan otra vez"



María José Moreno

lunes, 13 de agosto de 2012

¡Oh linda lluvia!

¡Oh linda lluvia!


Cuando llueve en Amarte como hoy y veo que cada gota que cae es devorada por suelo sediento,

pienso en una ciudad, pequeña perla de Pernambuco, donde el mar revienta,

donde el agua de la lluvia cae en ríos por las callecitas o baila sobre los guarumos y las palmeras.

Algunas gotas repintan los tejados para que brillen luego, cuando el sol regrese.

Olinda, oh linda! Quiero ver la lluvia vestirte otra vez y resbalar con ella por tu cielo.

O verla impasible desde una mesedora como si fuera yo un monje de Sao Bento.    




María José Moreno    

domingo, 30 de octubre de 2011

Marullo

Desde el momento que escuché tu voy, hoy en el teléfono,

Todas las imágenes de ti me han perseguido.

Sentí tus pasos atrás de los míos mientras volvía a casa,

Tu perfume que me seguía por el jardín queriendo atraparme.

Estabas en las galletas que encontré en la alacena

y en el cardamomo de mi té cuando despedí la tarde.

Pude verte en los cristales de mi ventana antes de abrirla.

Escuchar a lo lejos los cascos de tu caballo en Transilvania

Dicen que los seres atemporales no existen.

Quién si no tú para negarlo.

No quiero tener miedo, soy valiente