martes, 16 de abril de 2013

La tecnología y nosotros, los de ahora.


 

 

 

Si hace algunos años me hubieran preguntado si un buen católico debe retuitear al Papa seguramente hubiese dicho que no.

Si me hubieran asegurado que estoy siendo seguida por “embuitidos en línea” seguramente mis noches se llenarían de  las más espantosas pesadillas . Y si me hubiese llegado un aviso diciendo que alguien acababa de “favoritear mi tuit” me hubiera puesto brava. No digamos si el aviso dijera que Sexyman acaba de comprarme para mascota.

Hace muy poco tiempo la gente no podía convertir a un amigo en un conocido apretando un botón ni viceversa. Si alguien cambiaba de situación sentimental no lo anunciaba a cinco mil personas a  la vez. Las cosas cambian, las personas, el lenguaje.

Antes no seguía a nadie, ni siquiera en viernes y ahora sigo y me siguen tres mil desconocidos. Yo les informo todos mis sueños, mis problemas cotidianos y lo que estoy comiendo. No sólo les cuento, les mando la foto para que lo comprueben por sí mismos; ellos también me comparten su vida. Generalmente hay una correspondencia y una retroalimentación.

Mi hermana me pregunta, cómo se llama la página donde me anuncio para conseguir amigos;  mi abuela queda muy impresionada de mi descaro.  Y yo muy ofendida ante su ignorancia.

Mi hija se pone triste si no le “laikean” la foto que acaba de cambiar en su perfil del face. 

¿Qué le está pasando a nuestro precioso idioma? ¿Qué pasó con los mensajes de texto? Qué triste que a media jornada de trabajo recibas un “Ola k ase”; a mí me dan ganas de llorar. Cuando mi mejor amiga me dice que nos encontraremos “tipo” a las seis de la tarde también me dan ganas de llorar.

Que la Real Academia de la Lengua acepte aquellas palabras que se han vuelto de uso y costumbre general, no me parece gracioso. Creo que debemos defender nuestro idioma y dar ejemplo hablando y escribiendo correctamente. Leí que en Colombia a los Tuits les llaman “trinos” que es la traducción correcta, ¿Por qué no seguir el ejemplo? ¿Por qué no invitar a la gente que nos rodea a ser impecables con las palabras? ¿No sería mejor usar las que ya existen que estar inventando nuevas?

Por lo pronto yo lo intentaré, no pienso jamás sustituir una “Q” por una “K” y si me llaman anticuada no me importa.

Me seguiré enamorando y no tendré un “crush”  y seguiré interactuando con mis “seguidos” y mis “seguidores” también haré uso del Facebook no tengo intención se feisbuquear.

A pesar de lo atractiva que la tecnología puede llegar a ser, yo les recomiendo no perderse las puestas de sol. caminar en la playa con una persona a la que quieras mucho, sentir la vida.
Y un último consejo: Apaguen su teléfono antes de dar un beso de amor porque si éste sonara el Príncipe se convertiría en sapo inmediatamente.

Yo no correría ese riesgo.

 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Sueño Caribe



 Soñé con una isla donde el sol caía en cascada,
donde el vapor de agua salía de las piedras,
donde un hombre oscuro reía sin dientes y se convertía en luz.
Imagino que es el lugar donde algún pirata quiso desistir.
Yo colgué una onírica hamaca y fui feliz en la montaña,
entre el verde y el oro, ya no tuve miedo bajo una lluvia fina.
Cuando desperté comprobé que la isla eras tú.
Yo era el pirata.
 
 
 
 
María José Moreno
 
 
 



Fotografía:                      María José Moreno

martes, 14 de agosto de 2012

Cambié Margaritas por Flores de Mayo

Cambié Margaritas por Flores de Mayo

No se ha marchitado el racimo de flores de mayo que dio el arbolito por primera vez.

Los basiliscos siguen persiguiendose en el jardín y los guekos adentro de la casa.

El pájaro amarillo como cada mañana, insiste en pasar a través del cristal de la ventana.

Sigue siendo Primavera...

Vuelvo a dormirme tranquila, ya no tengo frío.



"Estoy en Yayaan otra vez"



María José Moreno

lunes, 13 de agosto de 2012

¡Oh linda lluvia!

¡Oh linda lluvia!


Cuando llueve en Amarte como hoy y veo que cada gota que cae es devorada por suelo sediento,

pienso en una ciudad, pequeña perla de Pernambuco, donde el mar revienta,

donde el agua de la lluvia cae en ríos por las callecitas o baila sobre los guarumos y las palmeras.

Algunas gotas repintan los tejados para que brillen luego, cuando el sol regrese.

Olinda, oh linda! Quiero ver la lluvia vestirte otra vez y resbalar con ella por tu cielo.

O verla impasible desde una mesedora como si fuera yo un monje de Sao Bento.    




María José Moreno